Me queda el vacío del día, la sensación en la mañana al despertar donde todo se siente extraño. Me queda la tristeza de las palabras dichas, y de aquellas que ya no se van a volver a decir. Me quedan preguntas que parecen no tener respuestas, e imágenes de días cercanos y lejanos donde el mundo parecía girar con otra intensidad, donde se podía creer que la suerte podría cambiar alguna vez.
De todas maneras, lo que me queda no representa nada, no invita a nada especial a mi vida. Solo tengo pensamientos, dudas, inquietudes, sobre el funcionamiento de la vida, del amor, del corazón.
Creer en el amor por sobre todas las cosas. Ya no creo en esa posibilidad, no creo en la posibilidad de la confianza, en que lo vivido valga algo. Todo se esfuma tan rápido como llega, y se va.
Ahora solo quedan recuerdos con los que no puedo lidiar, espacios vacíos, lugares comunes, y este sentimiento enorme que se apodera de mi cuerpo, al cual me rindo, porque es demasiado grande, es demasiado profundo.
¿Es esta esa debilidad que se siente cuando uno extraña a alguien demasiado? Imagino que sí, habrá que aprender a vivir con ella...